Niños altamente sensibles · Zen Books

El niño que lo nota todo

Llora con los cumpleaños, se agota en el recreo, pregunta cosas que no esperabas a su edad. No es un niño débil ni un niño malcriado. Es un niño que percibe más, y eso cambia lo que necesita de ti.

Christian Duarte · Biólogo molecular y divulgador

Ninos altamente sensibles, de Christian Duarte

Cómo se reconoce

Señales, no síntomas

Ninguna de estas señales significa nada por sí sola. Casi todos los niños hacen alguna, algún día. Lo que orienta es el conjunto y, sobre todo, la constancia: si reconoces a tu hijo en la mayoría, y lleva así desde que era muy pequeño, probablemente estemos hablando del rasgo.

  • Se sobresalta con ruidos que a otros no les molestan.
  • Las etiquetas de la ropa, las costuras del calcetín o una prenda que pica le arruinan el día.
  • Nota si has llorado, aunque te hayas lavado la cara.
  • Prefiere jugar con uno o dos niños antes que con un grupo grande.
  • Hace preguntas profundas o incomódas para su edad.
  • Tarda en entrar en sitios nuevos, y luego se queda.
  • Le afectan mucho las bromas, las reñinas o las películas tristes.
  • Se derrumba al final de un día bueno: el cumpleaños, la excursión, la Navidad.
  • Rinde peor cuando le miran, aunque se lo sepa.
  • Se fija en detalles diminutos: un mueble movido, un corte de pelo, un tono de voz.
  • Le cuesta dormirse después de un día cargado.
  • Tiene un sentido de la justicia muy marcado y pronto.
Conviene decirlo

Esto no es un test ni un diagnóstico, y no pretende serlo. Existen cuestionarios validados para medir el rasgo en niños, y los usan investigadores y clínicos. Si algo de lo que ves te preocupa de verdad, lo que toca es un profesional, no una lista en una web.

Lo que dice la investigación

Tres hallazgos que cambian la conversación

La idea de que la sensibilidad es una desventaja sale de mirar solo la mitad del cuadro. Cuando se mira entera, lo que aparece es otra cosa: estos niños responden más al ambiente, para bien y para mal. Eso los hace más vulnerables en una casa dura, y más afortunados en una casa tranquila.

30 %Lionetti y cols., 2018

No hay dos grupos, hay tres

Durante años se habló de sensibles y no sensibles. Al analizar varias muestras grandes de niños y adultos, aparecieron tres: unos tres de cada diez son poco sensibles, cuatro de cada diez intermedios y unos tres de cada diez muy sensibles. Los autores los llamaron dientes de león, tulipanes y orquídeas, y el nombre se quedó.

El diente de león crece en cualquier grieta. La orquídea necesita condiciones, y cuando las tiene da una flor que el diente de león no dará nunca. Ninguna de las dos es mejor planta.

99niños de infantil
Boyce y cols.

Los mismos niños, en los dos extremos

Se siguió a noventa y nueve niños de educación infantil midiendo su reactividad biológica al estrés y cuántas infecciones respiratorias pasaban. Los más reactivos, en familias con mucho estrés, enfermaban más que ninguno. Los mismos niños, en familias tranquilas, fueron los más sanos de toda la muestra.

Los niños poco reactivos enfermaban igual en un sitio que en otro. El ambiente casi no les movía la aguja. A los sensibles se la movía entera, hacia abajo y hacia arriba.

363niñas de 11 años
Pluess y Boniwell, 2015

Y por eso lo que hagas cuenta más

En un barrio pobre del este de Londres se dio un programa escolar de doce sesiones para prevenir la depresión a trescientas sesenta y tres niñas de once años. Un año después, las que puntuaban alto en sensibilidad seguían con menos síntomas depresivos. Las que puntuaban bajo estaban igual que al principio.

El programa no falló ni acertó en general: acertó con quien estaba preparado para recogerlo. Tu hijo sensible es de los que recogen.

Qué ayuda de verdad

Seis cosas que puedes hacer esta semana

Avisa antes de cambiar de escena

Cinco minutos de aviso antes de salir del parque, de apagar la tele o de que lleguen las visitas. No es un capricho: lo que le desborda no es la actividad, es el salto brusco de una a otra.

Protege el rato de después

Los días buenos también cansan. Después de un cumpleaños o una excursión, media hora a solas en su cuarto no es castigo ni antisocial, es recuperación. El derrumbe de las ocho de la tarde casi siempre se evita ahí.

Nombra la causa, no el carácter

«Hay mucho ruido aquí dentro» en vez de «eres un exagerado». La primera frase le da un nombre a lo que siente y algo que hacer con ello. La segunda le da una identidad de la que tardará años en salir.

Acompaña, no rescates

Sacarle de todo lo que le incomoda le enseña que el mundo es demasiado para él. Entrar contigo, quedarte cerca los primeros minutos y luego retirarte le enseña lo contrario. La diferencia está en el ritmo, no en la meta.

Cuida el tono más que el volumen

Con un niño sensible no hace falta levantar la voz para que un límite llegue, y levantarla cuesta caro. Capta el enfado en tu cara antes de que abras la boca. Un límite dicho bajo y firme funciona mejor y se olvida antes.

Habla con el colegio en concreto

Decir «es muy sensible» no sirve de nada. Decir «se bloquea si le preguntan de repente delante de todos, y responde bien si le avisan el día antes» sí. Da a su tutor una conducta y una solución, no una etiqueta.

Lo que no es

Confusiones frecuentes

  • No es timidez. Buena parte de los niños sensibles son sociables y extrovertidos. Lo que les cuesta no es la gente, es el volumen.
  • No es autismo. Comparten alguna señal, como la incomodidad ante ciertos estímulos, pero son cosas distintas y se diferencian en consulta. Si tienes dudas, llévalas a un profesional.
  • No es un trastorno de ansiedad. Un niño sensible puede desarrollar ansiedad, sobre todo si lleva años oyendo que está mal hecho. El rasgo no es la ansiedad, y confundirlos lleva a tratar lo que no es.
  • No es falta de carácter. La sensibilidad convive con una terquedad notable y un sentido de la justicia temprano. Muchos de estos niños son los que plantan cara cuando ven algo injusto.
  • No lo has causado tú. Es un rasgo del temperamento, aparece pronto y tiene base biológica. Lo que sí depende de ti es cómo lo vive.

Dos libros para este camino

Uno para ti, otro para leer con él

El primero es una guía para entender el rasgo y manejar el día a día: el colegio, los hermanos, los límites, el sueño, las despedidas. El segundo son cuentos para leer juntos, escritos para que un niño se reconozca sin que nadie tenga que explicárselo.

Fuentes

  1. Lionetti, F., Aron, A., Aron, E. N., Burns, G. L., Jagiellowicz, J. y Pluess, M. (2018). Dandelions, tulips and orchids: evidence for the existence of low-sensitive, medium-sensitive and high-sensitive individuals. Translational Psychiatry, 8, 24.
  2. Ellis, B. J. y Boyce, W. T. (2008). Biological sensitivity to context. Current Directions in Psychological Science, 17(3), 183-187.
  3. Pluess, M. y Boniwell, I. (2015). Sensory-Processing Sensitivity predicts treatment response to a school-based depression prevention program: Evidence of Vantage Sensitivity. Personality and Individual Differences, 82, 40-45.
Scroll al inicio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.