Orquídeas y dientes de león: por qué tu hijo responde más al ambiente

Orquídeas y dientes de león: por qué tu hijo responde más al ambiente
No hay dos grupos, hay tres. Y el tercero cambia bastante la forma de mirar a tu hijo.

Durante años se habló de niños sensibles y niños que no lo eran, como si fueran dos cajones. Cuando se analizaron muestras grandes de verdad, aparecieron tres. Y el tercero cambia bastante la forma de mirar a tu hijo.

Dientes de león, tulipanes y orquídeas

Un equipo encabezado por Francesca Lionetti, con Elaine Aron y Michael Pluess entre otros, aplicó análisis estadístico a varias muestras de niños y adultos para ver si la sensibilidad se reparte de forma continua o en grupos. Salieron tres.

Unos tres de cada diez son poco sensibles. Cuatro de cada diez, intermedios. Y unos tres de cada diez, muy sensibles. Los autores los bautizaron con nombres de plantas y el nombre se quedó: dientes de león, tulipanes y orquídeas.

La metáfora funciona porque es exacta. El diente de león crece en la grieta de una acera. No necesita nada y casi nada le afecta. La orquídea necesita luz concreta, humedad concreta, temperatura concreta. Con eso, da una flor que el diente de león no va a dar nunca. Sin eso, se marchita.

Ninguna de las dos es mejor planta. Son plantas distintas con requisitos distintos.

La parte que casi nadie cuenta

Lo que hace interesante todo esto no es que los niños sensibles sufran más. Es que responden más, en las dos direcciones.

Hay un estudio que lo enseña mejor que cualquier explicación. Se siguió a noventa y nueve niños de educación infantil midiendo su reactividad biológica al estrés y contando cuántas infecciones respiratorias pasaban a lo largo del curso.

Los niños más reactivos que venían de familias con mucho estrés enfermaron más que ningún otro grupo. Hasta ahí, lo esperable. Pero los mismos niños reactivos, cuando venían de familias tranquilas, fueron los más sanos de toda la muestra. Más sanos que los poco reactivos.

Y los poco reactivos enfermaban más o menos igual vinieran de donde vinieran. El ambiente casi no les movía la aguja. A los sensibles se la movía entera, hacia abajo y hacia arriba.

Qué significa esto para ti

Significa que lo que hagas en casa cuenta más con este hijo que con otro. No es una carga, aunque al leerlo pueda sonar así. Es la otra cara de lo mismo: si ya estás pagando el precio de tener un niño que se desborda con el ruido, también te corresponde el beneficio.

Hay un ensayo escolar que lo confirma en positivo. En un barrio pobre del este de Londres se dio un programa de doce sesiones para prevenir la depresión a trescientas sesenta y tres niñas de once años. Un año después, las que puntuaban alto en sensibilidad seguían con menos síntomas depresivos. Las que puntuaban bajo estaban exactamente igual que al empezar.

El programa no funcionó ni dejó de funcionar en abstracto. Funcionó con quien estaba preparado para recogerlo.

Lo que no dice la investigación

No dice que tu hijo sea superior. Las orquídeas no son plantas premium, son plantas exigentes. Vender la sensibilidad como un superpoder es tan falso como venderla como un defecto, y además le pone al niño una presión que no ha pedido.

Tampoco dice que esté todo en tus manos. El temperamento tiene base biológica, aparece pronto y no lo has causado tú. Lo que sí depende de ti es el ambiente en el que ese temperamento se desarrolla.

Y no dice que haya que envolverle en algodón. Una orquídea bien cuidada no es una que no sale nunca de casa. Es una que tiene las condiciones para crecer y después crece.

La frase que conviene recordar

Cuando llegue un mal día, y llegarán, el marco que ayuda es este: no estás criando a un niño frágil al que hay que proteger del mundo. Estás criando a un niño que responde mucho al mundo, y tienes más influencia sobre cómo le va que la mayoría de los padres.

Fuentes

  1. Lionetti, F., Aron, A., Aron, E. N., Klein, D. N., Pluess, M. y Belsky, J. (2019). Dandelions, tulips and orchids: evidence for the existence of low-sensitive, medium-sensitive and high-sensitive individuals. Developmental Psychology, 55(12), 2521-2531.
  2. Ellis, B. J. y Boyce, W. T. (2008). Biological sensitivity to context. Current Directions in Psychological Science, 17(3), 183-187.
  3. Pluess, M. y Boniwell, I. (2015). Sensory-Processing Sensitivity predicts treatment response to a school-based depression prevention program. Personality and Individual Differences, 82, 40-45.
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