Uno o dos amigos no es un problema

Uno o dos amigos no es un problema
El indicador que importa no es cuántos amigos tiene, sino si al menos uno le deja mejor de lo que le encuentra.

En la reunión de padres alguien comenta que su hija tiene un grupo de ocho amigas. Tú piensas en tu hijo, que tiene uno, y se te enciende una alarma. Convendría apagarla.

Pocos amigos no es lo mismo que estar solo

Los niños altamente sensibles suelen preferir relaciones de uno a uno, o de tres como mucho. No es un déficit social: es coherente con cómo funcionan. Un grupo de ocho exige seguir ocho estados de ánimo, ocho conversaciones cruzadas y tres conflictos simultáneos. Para alguien que procesa a fondo, eso es trabajo, no descanso.

El indicador que importa no es el número. Es si tiene al menos una relación de confianza, y si esa relación le deja mejor de lo que le encuentra. Un niño con un buen amigo está mejor acompañado que uno con ocho conocidos.

Cuándo sí hay que mirar

Hay señales que sí merecen atención, y conviene distinguirlas de la preferencia por lo pequeño:

  • Antes tenía amigos y ahora no quiere ver a nadie.
  • Vuelve del colegio con la versión de que nadie quiere jugar con él, repetida durante semanas.
  • Le duele la tripa los domingos por la tarde.
  • Ha dejado de contar cosas del recreo.
  • Se queda con relaciones donde siempre cede él.

Eso no es introversión, es otra cosa, y ahí toca hablar con el colegio.

Lo que ayuda de verdad

Quedadas de dos, no fiestas. Invitar a un niño a casa una tarde rinde diez veces más que llevarle a un cumpleaños de veinte. En dos horas de uno a uno se construye amistad; en una fiesta se sobrevive.

Actividad de por medio. Dos niños frente a frente sin nada que hacer se atascan. Los mismos dos montando algo, cocinando o jugando a la consola hablan solos. La actividad es la excusa que quita presión.

Duración corta y final claro. Dos horas con hora de recogida sabida. Es mejor que se quede con ganas a que acabe fundido y asocie quedar con agotamiento.

Aficiones donde la gente se parece. Ajedrez, robótica, teatro, un coro, un club de lectura. No por el prestigio de la actividad, sino porque ahí hay otros niños que funcionan como él, y de golpe deja de ser el raro.

El recreo, que es donde duele

El patio es tierra de nadie: mucho ruido, poca estructura, dominancia física. Para muchos niños sensibles es el peor rato del día, peor que cualquier examen.

Lo que se puede pedir al colegio, y suele concederse, es una alternativa: la biblioteca abierta en el recreo, un club de algo, ayudar en algo concreto. No es aislarle, es darle un sitio con reglas claras donde relacionarse sin tener que pelear por el espacio.

Qué decirle a él

Lo que peor sienta es «tienes que socializar más». Le confirma que hay una forma correcta de tener amigos y que la suya no lo es.

Lo que ayuda es nombrar su patrón sin juzgarlo: «a ti te gusta estar con poca gente y a fondo, y eso está bien. ¿A quién te apetecería invitar un día?» Ahí le estás diciendo dos cosas: que su forma es legítima y que quedar es algo que se decide, no que sucede.

Una cosa más, para ti

Buena parte de la angustia por este tema no es del niño, es nuestra. Proyectamos nuestra propia escala: si yo hubiera tenido un solo amigo me habría sentido fatal. Pero él no es tú.

La pregunta que aclara todo es directa: ¿está él incómodo, o lo estoy yo? Muchas veces la respuesta cambia el problema de sitio.

Amistades, habilidades sociales y patio están tratados en Niños Altamente Sensibles y con ejercicios prácticos en Corazones Valientes, Niños Sensibles.

Comparte la publicación:

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos Ver más

  • Responsable: Christian Fernando Duarte Varela.
  • Finalidad:  Moderar los comentarios.
  • Legitimación:  Por consentimiento del interesado.
  • Destinatarios y encargados de tratamiento:  No se ceden o comunican datos a terceros para prestar este servicio. El Titular ha contratado los servicios de alojamiento web a Hostinger que actúa como encargado de tratamiento.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos.

Scroll al inicio
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.